jueves, 26 de septiembre de 2013

La ley de la atracción



Título
La ley de la atracción
Autor:  Simone Elkeles.
Editorial: Versátil
Páginas: 331
ISBN: 9788492929344
Formato: Tapa blanda con solapas.
Precio: 17.95€












El primer amor es... inevitable.
Carlos se niega a aceptar la vida que su hermano mayor, Alex, le ha organizado. Prefiere seguir viviendo al límite y forjarse su propio camino como hizo Alex. Pero Alex lo arregla todo para que Carlos se vaya a vivir con un antiguo profesor y su familia, y evite así la cárcel.
Todo se complica cuando Carlos conoce a Kiara, la hija del profesor, muy diferente a las chicas por las que suele sentirse atraído...

<<Elkeles ha creado una excitante secuela de Química Perfecta, con ese toque de la mítica 10 razones para odiarte, pero condimentada con un trasfondo más salvaje y apasionado. Tardé poco en enamorarme del segundo de los hermanos Fuentes y me identifiqué de inmediato con el personaje de Kiara. Es inteligente, dura, divertida, desde luego, una novela increíblemente rápida de leer>>. Eva Rubio, administradora de JUVENIL ROMÁNTICA.


  Antes de empezar Química perfecta dije: solo leeré este, el resto no me llama la atención. Pero cuando lo acabé me dije que tenía que leer las otras dos continuaciones, aunque sabía que me iban a decepcionar. Qué equivocada estaba. Tras leer esta segunda parte, ahora no sé qué hago yo sin un Fuentes cerca. ¿Es que todos tienen que ser así de asquerosamente perfectos? A decir verdad, Carlos me ha gustado algo más que Alex, y eso que lo veía difícil. Ambos han estado muy igualados, pero no sé, le veo al hermano mediano algo que me llama más la atención.
  Mientras que en el primero Brittany era la pija y Alex el pandillero que no podían juntarse porque nadie lo aceptaría, en este libro Carlos, el pandillero, y Kiara, la niña buena, podían estar perfectamente juntos. Es más, los padres de Kiara estaban encantados de tener a Carlos bajo su tutela y con su hija.
  La trama del libro ha sido increíble. Por supuesto, he odiado a Madison, ¿y quién no lo ha hecho? Tuck, el amigo gay de Kiara le ha dado un toque más divertido al libro que no podía faltar.
  Al igual que en el primero, la tensión sexual entre ambos adolescentes no ha faltado. Claro, ¿quién se resiste a un Fuentes? Es cosa de familia, vamos. Este mexicano ha vuelto a revolucionar a una chica americana, tal y como hizo su hermano. Pero... las bandas latinas siguen de por medio. Esta vez no ha sido Latino Blood, sino que Carlos huía de los Guerreros para acabar involucrado en su contra con Devlin. O se pone de su parte, o lo matan. Y él no quiere morir. No existiendo Kiara. 
  Un libro fantástico con una buena trama, perfectos diálogos, mucho sarcasmo y un final genial.
  De nuevo problemas de drogas, armas, amor... se repite la historia pero con un argumento distinto.
  ¿Conseguirá Kiara sacar el lado tierno de Carlos? ¿Y él podrá admitir lo que cree que está empezando a sentir?

Si al igual que yo te has enamorado de Alex y Carlos... habrá que leer el tercero para saber cómo nos sorprenderá Luis, el tercer hermano Fuentes.


Autora:

Página web de la autora: http://simoneelkeles.net/

Continuaciones: 



Book trailer: 







-Bueno, chicos, os he traído comida china. Espero que tengáis hambre.
- Somos mexicanos. ¿Por qué no has traído comida mexicana?
- Es broma, ¿verdad?

- Deja de pensar en él.
- Es muy mono.
- También los hurones son monos y peludos, y no tengo intención de salir con uno.

- No eres mi tipo. Prefiero a las chicas sensuales y estúpidas.
- Tú tampoco eres mi tipo. Me gustan los chicos inteligentes y divertidos.
- Yo soy divertido.
- Sí, si eres estúpida.

- ¡Vaya! ¿En México se pueden llevar perros a clase?
- Sí, claro, aunque solo pitbulls y chihuahas.

- ¿Quieres que nos enrollemos?
- ¿Con quién?
- Conmigo.
- No, gracias.

-¿Sabes cuál es el problema? Haces una montaña de cualquier cosa. Besar, por ejemplo. Seguramente piensas que si besas a alguien necesariamente tiene que significar algo monumental.
- No suelo ir por ahí besando a la gente solo por diversión, como tú.

- Si fueras mi novia y en tu casa viviera un macho como yo, te besaría delante de él siempre que pudiese a modo de recordatorio.
- ¿Recordatorio de qué?
- De que eres mía.

- Estamos... saliendo.
- ¿Y eso qué quiere decir?
- Quiere decir que tiene ocupada hasta la última noche con este latino, tío.

- No puedo ser normal cuando estoy contigo.

- Dime algo que hagas que me deje con la boca abierta.
- ¿Que te deje con la boca abierta?
- Sí. Con la boca abierta.
- Pienso en ti. Por la noche, en la cama. Imagino cómo sería besarte, nuestras lenguas acariciándose, tus manos hundidas en mi pelo y las mías recorriendo las curvas de tu pecho desnudo.

- ¿Qué tienen de malo los finales felices?
- No son realistas.

- Estás jugando a un juego muy peligroso.
- Lo sé. Pero confío en ti.

- No te fíes de mi.

- Soy virgen.
- Pues no actúas como si lo fueras.
- Es culpa tuya. Solo tú me provocas así.

-Prefiero a una chica que se acueste conmigo a una que me declare su amor incondicional.

-No volverá a pasar, señor.
- ¿El qué? ¿Lo de las pruebas de que has estado tonteando con mi hija y en mi propia casa?

- Ojalá tu madre estuviera aquí para daros esta charla. Espero que al menos hayáis tomado... eh... precauciones.
- Papá, no nos hemos acostado.
- Oh. ¿No?

- ¿Qué quieres de mí? Que te mienta, ¿eso es lo que quieres? De acuerdo, pues te mentiré. Sin ti no soy nada. Mi corazón y mi alma son tuyos. Cuando no estoy contigo siento que la vida no tiene sentido. Te quiero. ¿Es eso lo que quieres oír?
- Sí.
- Ningún tío que diga cosas así las siente de verdad.

- Sácate la camiseta.
- ¿Por qué? ¿Quieres que nos volvamos a enrollar?
- No tiene gracia.

- Ahora mismo lo único que quiero es que el dolor desaparezca, y seguro que verte desnuda me sería de ayuda.

- No puede ser que me hayas comprado condones.
- Y no lo he hecho. Los he cogido de la oficina de orientación del instituto. Resulta que los regalan.

- No tengo intención de tener relaciones con nadie esta noche.
- Precisamente por eso necesitas los condones, idiota.

- ¿Qué haces aquí? Creí que estabas medio muerto.
- Te sorprendería saber la distancia que separa estar medio muerto de estarlo del todo. En realidad estoy hecho una mierda, pero se me da genial ocultarlo.

- Incluso con el labio hinchado y un ojo a la virulé, sigo estando hecho un pincel.

- Estoy de mierda hasta el cuello, porque creo que nada me gustaría más que despertarme a su lado cada mañana.
- Tienes razón. Estás de mierda hasta el cuello.

- Creo... creo que te necesito. Y "necesito" implica para siempre.

- Eres peligrosa .
. ¿Por qué?
- Porque me haces creer en lo imposible.





5/5
Desearás un Fuentes en tu vida.

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