domingo, 29 de septiembre de 2013

Reacción en cadena


Título
Reacción en cadena.
Autor:  Simone Elkeles.
Editorial: Versátil
Páginas: 328
ISBN: 9788492929573
Formato: Tapa blanda con solapas.
Precio: 17.95€












Nunca dejes de creer en el amor.
Luis Fuentes se ha criado al margen de la violencia de las bandas callejeras que casi acabaron con la vida de sus hermanos. Pero a Luis le gusta el riesgo como a cualquier hermano Fuentes y ha buscado otras vías de escape: como escalar montañas en las Rocosas, o soñar con ser astronauta.
Nikki Cruz vive siguiendo tres reglas en su vida: los chicos mienten para conseguir lo que quieren; no confíes en un chico que te diga "Te quiero" y nunca salgas con chicos que viven al sur de Fairfield. Hasta que conoce a Luis en la boda de su hermano Alex  y, de repente, siente la tentación de romper todas esas reglas.

¡Conoce al tercer hermano Fuentes!

<<¡Luis Fuentes ya está encabezando mi lista de chicos más atractivos de Novela Juvenil Romántica! ¡Mamacita! Todavía se me encoje el estómago al recordar los momentos más picantes con Nikki. Os aseguro que si hay alguien capaz de subir la temperatura en unos pocos párrafos esa es Elkeles. Después de haber saboreado a los tres hermanos Fuentes, ¿quién no le pediría un nuevo chico de encargo?>>. Eva Rubio, administradora de JUVENIL ROMÁNTICA.


 Aquí acaba esta fantástica trilogía. Es de las pocas que al acabar de leerla hasta me cabreo al pensar que ya no hay más... Me encantaría que nunca acabara esta saga. Es fantástica
  El tercer hermano Fuentes, como era de esperar, es genial y no me ha decepcionado. Es muy difícil elegir entre los tres hermanos, pero yo me quedo con Carlos, a pesar de que sus dos hermanos le hacen mucha competencia. Me habría quedado con Alex si no fuese porque en los dos últimos libros ha cambiado de ser el chico malo a ser un buenazo total. Pienso que ha perdido parte de su encanto
  Pero vamos a hablar de Luis y su historia. 
  Esta vez el libro ha dado un giro, los personajes han cambiado los roles. Esta vez Luis no es el chulito, sino que es un buenazo, y Nikki no es una santa. Sin embargo, esto irá cambiando poco a poco. Luis es un Fuentes, así que no tardará en actuar como uno que es.
  Luis y Nikki se conocen tranquilamente en la boda de Alex, pero no era el mejor día, pues Nikki intentaba superar una ruptura. Marco prefirió los Latino Blood antes de a su chica. Por lo que el encuentro acaba con una patada en las partes íntimas de Luis y otra sorpresa que me hizo reír mucho.
  Dos años después, vuelven a encontrarse. Y es imposible ocultar las chispas que saltan entre ellos. Pero Nikki no piensa volver a enamorarse de un chico cercano a las bandas del sur. No quiere que Luis haga como Marco.
  Pero nadie se escapa de las garras del amor, y Nikki y Luis no van a ser la excepción. Pero... todo se complica. Chuy quiere que Luis se una a los Latino Blood, y no es una opción, sino una obligación si quiere que las personas que le importan sobrevivan. Pero Luis no quiere traicionar a Nikki... ¿A qué va a renunciar de las dos cosas después de lo que ha vivido con ambas...?
  Yo tengo una pregunta existencial: ¿qué tienen los Fuentes en contra de hacer el amor en una cama? Parece que tienen un imán en el suelo, porque entre el taller, el porche y la caseta del socorrista... No sé, digo yo que algo especial tendrá el suelo.
  Este libro consta de nuevo con ese sarcasmo que tanto amamos, risas y el tono picante que no puede faltar en esta saga.
  El final me encantó. La historia vuelve a comenzar de 0. Ningún Fuentes se salva ni del amor ni del peligro. Y los lectores... tampoco.



Autora:

Página web de la autora: http://simoneelkeles.net/


Book trailer: 







- ¿Sabes esa chica que me ha traído las galletas? Ella tampoco es inocente. ¿Quieres saber cómo lo sé?
- No me lo digas. Eres demasiado joven, tío. Te juro que si dejas preñada a una chica acabarás con algo más vendado aparte de las manos.

- Vaya, así que eres uno de esos tíos que flirtea y sonríe para enrollarse con la chica y después le da la patada a la menor oportunidad.
- Ah, entonces has oído hablar de mí.

- Sabes que ya estás en el instituto, ¿verdad?
- ¿Y?
- Pues que deberías cuidar un poco tu imagen.
- Me he puesto una camiseta sin agujeros. Eso tendría que contar, ¿no?

- Espero que nunca vayas a Disney Word. Seguro que le dices a todos los niños que Mickey Mouse es solo un tipo disfrazado.
- Probablemente.

- ¿Aún sigues dolida porque no nos enrolláramos en la boda? No tenías que robarme la ropa para comprobar el material.

-¿Me estás diciendo que te tires a alguien que no es tu novio? Muy bonito.
- Yo no me tiro a nadie.
- Sí, sí que lo haces. Lo sé de primera mano. Pero a ella le gusta hacer el amor. ¿No es verdad?

- ¿Qué haces?
- Mirarte. Tenemos una química de la hostia, ¿no crees?
- No.

- No se te ocurra decirle a nadie que nos hemos besado.
[...]
- ¿Qué estabais haciendo?
- Nada.
- Tu hermana y yo nos lo estábamos montando.

- ¿Quieres explayarte sobre lo que ocurre entre él y tú desde "el beso"?
- No ocurre nada. Ya te dije que solo lo hice para demostrar que yo tenía razón... tanto a mí misma como a él.
- ¿Y querías demostrar...?
- Que puedo besar a un tío sin implicarme emocionalmente.
- ¿Y qué tal te fue?
- No soy tan emocionalmente inmune como me gustaría.

- No piense que esto es una cita.
- ¿Quién ha hablado de una cita? Yo no he dicho nada de citas. Y tú, Derek, ¿has dicho algo sobre una cita?
- De hecho, tú si lo dijiste. Dijiste que quería pedirle que saliera contigo pero que eras demasiado cobarde para hacerlo.

- Te está aumentando el pulso.
- No jodas. El tuyo también.

- Si no me besas, me moriré. Olvida lo de ir lento.

- No puedes ignorarme eternamente.
- Sí que puedo.
- ¿Y lo que pasó en la caseta de la piscina el sábado por la noche?
- Intento olvidarlo.
- Inténtalo todo lo que quieras. No podrás. Yo tampoco puedo olvidarlo.


- ¿Has visto el gol que te he dedicado?
- ¿A mí?
- ¿No me has visto señalarte después de marcarlo?
- Estabas señalando el cielo. A Dios.
- Es lo mismo.

- ¿Por qué me miras?
- Podría preguntarte lo mismo.

- Bueno, ¿sabes que se pasa una hora mirando una foto de su móvil en la que sales tú y un perro antes de quedarse dormido? Juraría que también lo hace cuando va al lavabo, aunque no sé qué coño hace con ella ahí dentro.

- Estoy viviendo mi fantasía.
- ¿Qué fantasía es esa?
- Estar con la mujer que amo. Te quiero. Lo sabes, ¿verdad?

- No quiero que me quieras.
- Demasiado tarde, mi chava.

- ¿Me quieres?
- No.

- ¿Qué le ha pasado al chico que me dijo que me quería?
- Ha muerto.

- No puedo ir al baile contigo.
- ¿Es por mis zapatos?
- No. Porque estoy enamorada de otro.
- ¿Él lo sabe?
- Sí. Pero no me cree.

- Si te abrazo, mi chava, no sé si podré dejarte ir.
- Bien.





5/5
¡¿NO HAY MÁS?!

No hay comentarios:

Publicar un comentario